
¡Hey, qué tal! Te cuento que Ochenta Grados Pozuelo ya está aquí, en Avenida de Europa, 11, y es el nuevo sitio de moda en la zona Oeste de Madrid. Con un rollo acogedor y un ambiente que recuerda a los 80, este lugar es ideal para disfrutar de tapas innovadoras y un menú variado de 26 platos. Pero ojo, que la atención puede ser un poco rara, algunos dicen que se sienten maltratados por el personal. Aun así, la comida está para chuparse los dedos, así que vale la pena una visita. ¡Ah! Y si buscas chamba, ¡pregunta qué tal!
Ochenta Grados Pozuelo
Horarios Ochenta Grados Pozuelo
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:30–16:30, 20:30–23:30 |
| martes | 13:30–16:30, 20:30–23:30 |
| miércoles | 13:30–16:30, 20:30–23:30 |
| jueves | 13:30–16:30, 20:30–23:30 |
| viernes | 13:30–16:30, 20:30–0:30 |
| sábado | 13:30–17:00, 20:30–0:30 |
| domingo | 13:30–17:00, 20:30–23:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Ochenta Grados Pozuelo
Dónde se encuentra Ochenta Grados Pozuelo
¡Tienes que escuchar esto! Si estás en Pozuelo de Alarcón o en sus alrededores, Ochenta Grados es un sitio que tienes que visitar. Este restaurante se encuentra en la Avenida de Europa, 11, y la verdad es que se lleva un 5 estrellas por donde lo mires. El ambiente es agradable y moderno, ideal para relajarte y disfrutar de un buen rato. Y no te preocupes, que los camareros son los mejores, súper atentos y siempre listos para hacerte sentir especial.
La comida, madre mía, ¡una delicia! La propuesta mezcla lo clásico con toques modernos, así que cada plato es una sorpresa. Las porciones son pequeñas, pero con un par de platos por persona y algo para compartir, te vas a quedar satisfecho. Las recomendaciones: ensalada de quinoa, cordero asado y esas bravas que tienen un toque único. Y no te olvides del postre, el tatin de manzana con crema de Baileys es para morirse. Totalmente recomendable, sin duda!
Si bien no hay muchísima variedad, lo que tienen está de lujo y la relación calidad-precio es genial. Perfecto para cenar o comer sin romper el banco, ¡hablamos de unos 20-30€ por persona! Y aunque aparcar puede estar algo complicado, hay estacionamiento en la calle. Además, el local cuenta con acceso para sillas de ruedas, así que todos son bienvenidos. Ah, y si puedes, haz una reserva; nunca se sabe cuándo se puede llenar.
Así que, ya sabes, si quieres una experiencia gastronómica que te sorprenda, donde se encuentra Ochenta Grados Pozuelo es en la Avenida de Europa, 11. ¡No te quedes sin probarlo!
Qué tipo de ambiente ofrece Ochenta Grados Pozuelo
Es que Ochenta Grados Pozuelo nunca decepciona. Esta es la segunda vez que venimos y, de verdad, la experiencia ha sido de 10. Esta vez nos atendió Rosario, que fue un encanto; te hace sentir como en casa mientras te recomienda lo mejor del menú. La comida estuvo riquísima, y eso que ya esperábamos algo bueno. Y lo mejor, todo por un precio muy razonable. Eso sí, la única pega es que estábamos en la terraza y no había ni un poco de hilo musical. A las 20:30, cuando está todo medio vacío, se siente un poco raro, pero bueno, nada que arruine la velada.
Hablando de la comida, si no lo has probado aún, no te puedes perder el cordero con ñoquis. Es una auténtica delicia. Además, están las empanadillas de langostinos al curry con ketchup de cereza, una locura. Aunque ya sé que algunos prefieren un buen sándwich tostado de costilla melosa con mostaza encurtida a la miel. En serio, cada platito que sacan es más rico que el anterior. El servicio, igual de impresionante; siempre atentos y dispuestos a ayudarte.
Y si buscas un menú del día, aquí la calidad es top. Por 15.90 €, te metes un entrante a elegir, además de un segundo frío y otro caliente, y sí, incluyen postre (casero, por cierto) y bebida. Todo para quedarte más satisfecho que nunca. No olvides, eso sí, que es necesario reservar, especialmente si quieres asegurarte tu mesa en la terraza. Y aguas con el aparcamiento, porque encontrar plaza puede ser un dolor de cabeza. Pero si no te importa un poco de caminata, ¡incluso vale la pena!
En cuanto al ambiente, tiene un rollo súper agradable, ya sea en la terraza o en el interior. Es un sitio donde puedes relajarte e incluso conversar fácil sin tener que gritar. Es perfecto tanto para una cena tranquila como para una comida con amigos. Así que, ¿qué esperas? Si no has ido aún, ¡dale una oportunidad que no te vas a arrepentir!
Cómo se describe el estilo de Ochenta Grados Pozuelo
Si buscas un buen plan para cenar, Ochenta Grados Pozuelo es una opción que no falla. Ubicado en la Avenida de Europa, en Pozuelo, este sitio tiene ese ambiente moderno y acogedor que te hace sentir como en casa, pero con un toquecito chic. La comida, ¡madre mía!, está bien rica y elaborada sin que te sientas como si te estuvieran robando. ¡Por unos 10-20 euros por persona, sales bien alimentado!
Los miniplatos son la clave aquí, cocinados a baja temperatura para que cada bocado sea una fiesta de sabores. Desde el huevo trufado con patatas y jamón, que es la joya de la corona, hasta los ñoquis cremosos con salsa de setas. Pero ojo, no te engañes, el carpaccio de gamba podría mejorar, le falta un poco de emoción, ya sabes. Ah, y por si te preocupa, tienen opciones sin gluten para que nadie se quede afuera.
Ahora, el servicio también es un tema a tocar. La atención es bastante buena, aunque si no reservas, prepárate para el baile de los camareros. Tienes gente quitando platos en un abrir y cerrar de ojos, lo que te deja pensando si te quieren echar, pero en realidad solo son rápidos. Natalia, una de las camareras, ha destacado por su amabilidad, pero el ajetreo era real. Aun así, la experiencia fue agradable y, al final del día, la comida compensa cualquier detalle menos que perfecto.
En resumen, Ochenta Grados Pozuelo combina un ambiente moderno, con platos creativos que son una delicia y un servicio que, aunque un poco intenso, está más que a la altura. Es el sitio ideal para los amantes de la buena gastronomía en el oeste de Madrid: un lugar donde la buena comida y la buena onda se dan la mano. Si quieres disfrutar de una buena cena sin estirarte demasiado el bolsillo, ya sabes qué hacer.
Qué tipo de comida se puede disfrutar en Ochenta Grados Pozuelo
Si estás buscando un lugar cool para comer en Pozuelo, tienes que pasar por Ochenta Grados. Este restaurante es muy bonito y agradable. Te lo digo, fuimos un grupo y nos sorprendió el salmorejo con helado de queso. ¡Un must a probar! Además, decidimos lanzarnos al menú del día. Sí, parecen placas pequeñas, pero te engañan, porque al final no pudimos con el postre. Y cuando vimos la factura, nos conquistó del todo. Recuerda, los detalles marcan la diferencia.
Te cuento que otro día pedimos bravas y también el menú del día. Muy rico y bastante económico. A lo largo de la comida, ni te quedas con hambre. El postre de leche con galletas es algo de otro mundo y ni hablar de las croquetas. En total, cada uno salió por unos 20-30 €. La comida es un 5 y el servicio, un 4. ¡No te vas a arrepentir!
Aunque un día volvimos a cenar y la experiencia fue un poco diferente. La comida estaba buena, no te voy a mentir. El sándwich de costilla y las croquetas de carrillera fueron los reyes de la noche. Pero para lo que pagamos, sentí que las porciones eran ligeramente pequeñas. Sin embargo, el servicio fue bueno y el ambiente es genial, con una decoración muy bonita.
Al final, si me preguntas qué tipo de comida se puede disfrutar en Ochenta Grados Pozuelo, la respuesta es: variedad y sabor. Desde hamburguesas cantonesas hasta sándwiches de costilla y croquetas con todo tipo de ingredientes, ¡tienes opciones para todos los gustos! La experiencia está a otro nivel, así que prepara tus papilas para una explosión de sabores. Sin duda, ¡volveremos!
Cuántos platos hay en el menú de Ochenta Grados Pozuelo
La experiencia en Ochenta Grados Pozuelo ha sido un mix total de sensaciones. Empezamos la comida con la mejor de las intenciones, pero el recibimiento fue un poco freno. “Tienen un tiempo limitado para comer”, nos soltaron en cuanto cruzamos la puerta. Imagínate, decidimos celebrar un cumpleaños y, al final, acabamos comiendo a toda prisa como si nos persiguiera un fantasma. Mi madre, después de esa tensión, salió con reflujo. En serio, no se puede comer así, y mucho menos en un día especial. Aparte de eso, el tema de servir los platos fue un caos; unos ya tenían todo en la mesa y otros, en cambio, se quedaban mirando como si hubieran venido a un buffet. Estrategia de rápido servicio, ¡pero muy desagradable!
En otra ocasión, fui con unos colegas del trabajo y, sinceramente, el servicio fue mejor que el primero. El ambiente es majo, un lugar cool para una cena. Probamos las tapas y, aunque estaban bien, no era nada del otro mundo como para volar la cabeza. El precio, eso sí, se ajusta, entre 20-30€ por persona. Eso sí, si aparecen las hamburguesas cantonesas y el sándwich de costilla, te vas a ir contento. No esperes platos grandes, son como tapas pequeñas que van bien para compartir.
Y ya en otro plan, unos amigos me hablaron maravillas de sus mini platos. Pidieron los ñoquis de queso y el famoso huevo trufado, y parece que todo estaba de locos. El lugar es bonito, con una terraza que invita a quedarse. Su vino “Distinto” parece ser la joya de la corona, incluso para los que no son muy de vino, como yo. El postre del Blanco Limón dicen que es un must, así que asumo que hay que darle otra oportunidad a la tarta de queso, que no parece ser la mejor elección.
Y sobre el menú de Ochenta Grados, parece que no hay un número fijo de platos porque la variedad es amplia. Tienen mini platos fríos y calientes, además de una buena gama de postres, así que si te pones a contar, seguro que quedan más de 35 opciones para investigar y disfrutar. ¡Así que mejor vete con ganas de probar de todo!
Qué tipo de tapas se ofrecen en Ochenta Grados Pozuelo
Mira, si buscas un sitio que no falle para comer, Ochenta Grados Pozuelo es el lugar. He ido varias veces y siempre sorprende a la peña que llevo. El local es precioso y muy cómodo, perfecto para disfrutar de una buena conversación mientras comes. La atención del personal siempre ha sido exquisita; tienen un equipo muy educado y preparado.
El menú tiene una relación calidad-precio que flipas, con variedad de platillos que te dejan satisfecho. El eclair es una locura, pero no te duermas en los laureles, también tienes que probar el falso risotto de secreto ibérico y setas y ese cordero que hace que se te caiga la baba. Lo único que le podrías poner un pero es que tienes que comer rápido, porque solo reservan para una hora y algunos platos llegan demasiado juntos, así que ten cuidado de que no se enfríen. Aunque ya te avisan, así que sabes a lo que vas. ¡Y sí, volveremos seguro!
En una cena reciente, mi pareja y yo estábamos en la terraza cuando un grupo pidió que apagaran las estufas. La verdad es que eso sí fue un fail, porque nos entró un frío que flipas y, a pesar de que preguntamos amablemente, el personal no nos dio ni una disculpa... Fue un mal rato que no debería pasar en un lugar así. La comida seguía estando buena, pero la atención al cliente dejó bastante que desear.
Ahora, sobre las tapas, hay de todo un poco. Tapas pequeñas con muy buena calidad en presentación y gusto, como las croquetas de txipirón en su tinta con alioli, que son pura suavidad. Así que si vas, prepárate para disfrutar de un montón de sabores ricos y originales; no te decepcionarán.
Cuál es la opinión general sobre la atención al cliente en Ochenta Grados Pozuelo
Si no has dado una vuelta por Ochenta Grados Pozuelo, ¡ya estás tardando! Este sitio en Av. de Europa, 11, Pozuelo de Alarcón es un bombazo. La comida está brutal y, lo mejor, tienes platos bastante elaborados a un precio razonable. Lo que más me mola es que salen rápido; te lo digo ya: pide de poco en poco porque así te sorprenden con lo que tienen listo. El huevo trufado es un imperdible, y si te va la marcha, la hamburguesa cantonesa y el mollete de pulled pork están que flipas.
Han sido una opción de lujo, especialmente si buscas un buen plan para una cena. Acierto total, además puedes ir con los peques y disfrutar de un ambiente agradable. La última vez que estuve, celebramos un aniversario y, la verdad, no podíamos haber elegido mejor. El servicio fue magnífico, el lugar tranquilo y permite charlar sin problemas. Que me digan qué hay de especial en el salmorejo, el falso risoto, las croquetas de carrillera y el steak tartar, porque todos estaban de muerte. Y el postre, ¡ni te cuento!
Por cierto, si buscas un restaurante del estilo Saona, yo te diría que este es hasta mejor. Tienen un menú variado, con una calidad-precio asequible. Ideal si buscas comida de día. Eso sí, hay que mencionar que en ocasiones el servicio puede ser un poco lento, pero bueno, todo tiene su encanto, ¿no? Y ni te digo de la carta detallada de alérgenos, eso siempre suma.
Ahora, hablemos de la atención al cliente, porque aquí la cosa está clara: 5 estrellas para el servicio. La camarera Rosario es un verdadero encanto, te trata como si fueras de la familia y siempre está atenta a tus necesidades. Cada visita es una experiencia en la que te sientes como en casa. Así que, si estás buscando un lugar donde la atención al cliente brille, Ochenta Grados Pozuelo no te decepcionará. ¡Volveré sin duda!
Es recomendable visitar Ochenta Grados Pozuelo a pesar de las críticas sobre el servicio
Si estás buscando un lugar en Pozuelo donde comer rico y rápido, Ochenta Grados en Av. de Europa, 11, es una apuesta segura. La comida está bien buena, de verdad, tiene un toque original que mola mucho. La carta está llena de variedades y al ser casi todo tapas, puedes probar de todo. Y lo mejor, ¡los platos vienen rapidísimo! Perfecto para esos días que andas con prisa. Eso sí, prepárate para la "presión" de comer en una hora, que puede ser un poco agobiante. Aunque, si tienes suerte, como nos pasó, te pueden dar media hora más al final.
El servicio genial, en especial gracias a Rosario, que nos atendió como si fuéramos de la familia. La chica es un encanto, super atenta y se nota que disfruta de su trabajo. Se agradece un trato así, donde te hacen sentir en casa. Le da un plus al sitio, ya que a veces te puedes encontrar con camareros que pasan de todo, pero aquí no. De hecho, el ambiente es bastante agradable, aunque esa cosa de tener mesas de taburetes y otras tipo comedor es un poco raro. Pero lo perdonas por la comida y el buen rollo del personal.
En resumen, si te preocupa lo de la presión y el ambiente, quizás no sea tu lugar ideal para una cena relajada. Pero si buscas comer bien y rápido, Ochenta Grados es el sitio perfecto. Además, por un precio de entre 10 a 60€ por persona, puedes disfrutar de una experiencia completa. Así que, ¿recomendarlo a pesar de las críticas? Sí, totalmente. La combinación de buena comida, un servicio top y un ambiente agradable lo convierten en un sitio que vale la pena visitar. ¡No te lo pierdas!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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